Reserva De Biosfera

Por más de tres siglos, los habitantes de San Andrés, Providencia y Santa Catalina han sostenido una profunda relación con el mar. Los nativos raizales han sido navegantes, pescadores y gran parte de su cultura nació como fruto de esa relación íntima hombre/mar; para los isleños no raizales y para los residentes, esa relación también tiene un alto grado de profundidad.

Es lógico que esto ocurra en un territorio de apenas 57 kms2, que emerge rodeado por 250.000 kms2 de mar; no hay nada en la vida de quienes lo habitan que no esté influenciado por esa gran masa de agua verde y azul, desde lo cotidiano hasta lo extraordinario, desde lo público hasta lo más íntimo.
La alimentación tradicional del archipiélago está basada en frutos marinos; la recreación para niños y adultos encuentra excelentes escenarios en playas y costas, y la industria turística –uno de los principales motores de la economía local– se fundamenta primordialmente en las playas de arena coralina y en la transparencia y el colorido de las aguas de un mar que ha formado mansas bahías en las que residentes y visitantes disfrutan con pocos riesgos de la exuberante belleza natural de las islas.


Esos 250.000 kms2 de mar territorial hacen de este el departamento más extenso de Colombia y corresponden a cerca del 10% del área total del Caribe. En estas aguas nacen, crecen, se mueven, se aparean y reproducen cantidades aún desconocidas de especies marinas. El archipiélago ha tenido algo que ver en la historia de una buena parte de la biodiversidad del planeta, bien sea porque el alimento de muchas especies ha sido arrastrado por las corrientes desde estas aguas, o bien porque muchas otras especies pasaron en este mar sus primeras etapas de vida, o porque llegaron hasta aquí para encontrar su pareja.

Las tradiciones culturales de la población nativa raizal de las islas es producto de la mezcla de tradiciones de los esclavos africanos y los colonos europeos, primordialmente ingleses, que las habitaron durante los siglos XVII al XIX. Su lengua (el creole inglés), su música (schotist, mazurca, polca, vals, pasillo, quadrille y calipso), su filiación religiosa (bautistas, adventistas o de la Misión Cristiana) y sus costumbres sociales los hace un grupo cultural único en el país.
Todo lo anterior, sumado a las particularidades naturales del Archipiélago contribuyeron a que el Secretariado del Programa del Hombre y la Biosfera (Man and the Biosphere Programme, MAB), de UNESCO, lo declarara Reserva de Biosfera Seaflower en noviembre del año 2000.
Las autoridades gubernamentales y ambientales, junto con la comunidad organizada y la población en general, trabajan para recuperar y conservar el medio ambiente de las islas, sus ecosistemas y la cultura tradicional, así como para promover el desarrollo sostenible.

A la declaratoria de la Reserva de Biosfera se suma la del Área Marina Protegida de Seaflower, por medio de la cual se protege un área de 62 mil km2 del mar territorial. Esta AMP consta de tres zonas y cada una de ellas tiene una zonificación interna con usos particulares y sus propias reglas: zona de uso general, zona de no extracción, zona de pesca artesanal, etc. Esta es la AMP más extensa de América y una experiencia pionera en el país.

El apoyo de los visitantes es muy importante para el logro de los objetivos de las autoridades y la población de las islas. Algunos materiales impresos incluyen algunas recomendaciones básicas para orientar al visitante en ese sentido.


Parques

En las islas hay tres parques naturales: el Old Providence McBean Lagoon (en Providencia), que fue el primer parque de manglares declarado en el país, y los parques regionales Johnny Cay y Old Point, en San Andrés.

Old Providence McBean Lagoon, con 995 hectáreas cuadradas, incluye el manglar más grande y mejor conservado de Providencia, además de la laguna interna de la barrera arrecifal y los cayos Tres Hermanos (Three Brothers Cays) y Cangrejo (Crab Cay).

Johnny Cay Regional Park incluye el cayo del mismo nombre y una porción del área marina que lo circunda. Está ubicado frente a la costa norte de la isla, es uno de los sitios turísticos más visitados. Hay una zonificación interna, con senderos demarcados y tablillas informativas para orientar e informar al visitante sobre la importancia y las características del parque. Con el fin de financiar la sostenibilidad del parque, se cobra una tarifa para ingresar al cayo ($_____ ó US$_____).

En el costado noroccidental está el Old Point Mangrove Regional Park, que comprende la zona de manglar más grande y mejor conservada de la isla y una plácida bahía interna. Allí se aprecian las cuatro variedades de mangle que hay en el Archipiélago (rojo, negro, blanco y botón) y la fauna marina y terrestre asociada a estos ecosistemas.
Ecoturismo

La oferta de turismo ecológico se encuentra en crecimiento e incluye cabalgatas por áreas de bosque tropical, senderismo en áreas marinas y en zonas de manglar, y caminatas guiadas por áreas protegidas o de conservación.

La población nativa ancestral, orgullosa de sus tradiciones y decidida a preservarlas, ofrece planes individuales y para familias interesadas en conocer sus costumbres. Esta oferta etnoturística se encuentra apoyada por una cadena de más de 40 posadas nativas, en donde el visitante podrá compartir la cotidianidad con los isleños desde que amanece hasta que anochece.